Tuesday, August 16, 2005

síndrome de estocolmo y gamberrismo o la k es pelirroja



las marcas sociales son infinitamente más importantes que las comerciales. y las etarristas son casi insuperables. se lucran del atractivo que la k provoca en los españoles, que es que parece cosa de magia, oyes tú. yo me creo para mí que es cosa del gamberrismo infantil, que ni a juvenil llega, pero la magia socorre más, como el circo, otro suponer.
kale borroka, dicen, otro suponer. y, realmente, para que nos vamos a engañar, lo cierto es que resulta tan superior, kale borroka - ummmm!!!, casi supera al famoso wargasm que el termonuclear señor Khan arrojó a los aguerridos cincoestrellas useños, allá por cuando los hippies comenzaban a asomar entre las piernas de sus mamás - pobrecitas, dicen ahora de ellas sus hijas atravesando de paso la mirada con sus padres, esposos, amantes, y demás ralea testosterónica -.
como las nuevas magdalenas - tan monas, cada una envuelta en su propio papelito individual y todo - respecto de las de nuestras abuelas.
cuando en la prehistoria los sabihondillos de turno lo anunciaban, lo de las magdalenas vendidas de a una, los habituados al orre, esto es, el vulgo, gleba o plebe, vamos, casi todos, les miraban raro, como al tío tonto que vivía en casa - en las de antes, claro, que en las de este nuevo mundo solidario, respetuoso, social, y demás blás - al que nos anuncian haber advenido - a los miembros de la familia más tontos, vagos y feos se les manda al inserso, si hay, o a la puta calle, si no lo hay, resultando, dónde va a parar!, en mayor eficacia y eficiencia en la gestión de los activos humanos a disposición de esta nueva democracia, tan social ella que asusta pensar cuánto social cabe en un cuartillo, que vendría a ser como un real de los de antes, pero de los de agujerito, eh.
bueno, a lo que iba: que las magdalenas, aunque no son como las rosas (el gran guillermo, via gertrude, dixit) , al menos no como las de enadenantes, no dejan de ser magdalenas, y también se rigen, qué se le va a hacer, por la constante Beta humana, definida para el siglo XXI por juan josé de la calle, pero con material preparado por su mentor de siempre, don jaime borrell, también renombrado criptozoólogo aficionado:
la verdad de la verdad es inversamente proporcional a su envoltorio, siendo el envoltorio, a estos efectos, igual a la suma de activos en medios de comunicación, con especial cualificación de las gacetillas oficiales.
y su prueba del nueve: la belleza dermoestética, - también conocida, por otro nombre, como saludable deporte - que la verité de la verité casi siempre tiene vistosas macas, no como los melocotones full superfulles que revientan a bellezón pero luego se quedan en ná de ná, oyes tú, ¿que no?
y a lo otro, en la kale y en el cole, se llama gamberrismo, del de siempre, idealismo, también del de siempre, voluntarismo, también como el de siempre, que pensar es más cansado, miedo, agresivo como va de suyo y siempre ha ido, y despistismo, claro, pues no podía ser de otra forma con tanto rollo macabeo.
no leo a menudo referencias a los efectos del síndrome de estocolmo originados por el gamberrismo social - que ya hemos dicho que queda mejor si se dice kale borroka, ummm las kas, que tendrán las kas, para mí que son pelirrojas, las kás, digo -
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