Tuesday, June 01, 2010

El comunismo, más vivo que nunca, ataca Israel con una flotilla

Desde antes de la caída del Muro de Berlín, aunque habitualmente simbolizado en ésta, se viene celebrando o lamentando, según el barrio, la caída del comunismo.

Lo asombroso es que una falacia tal haya tenido tantos y tan variopintos exégetas en todos los lugares y en todos los medios de expresión.

Pues no, señoras y señores, el comunismo, que en algunos lugares llaman socialismo, y en otros conservadurismo, sigue vivo y con buena salud.

Solo ha cambiado sus banderas y sus banderines de enganche. Y sus maneras, que la guerra de hoy no es como la de los siglos pasados. Algunos, equivocadamente, incluso dicen que eso no es guerra, olvidando que la guerrilla, las barricadas humanas (niños, mujeres, ambulancias y hospitales por delante- aquí vídeos de Bulent Yildirim, líder del IHH y de la flotilla que metaorigina este post, a bordo del Marmara, exhibiendo orgullosamente el uso de niños como escudo) y los caballos de troya hace mucho que se identificaron como instrumentos guerreros de la mayor eficacia. Aquí un comentario de Florentino Portero sobre la guerra asimétrica y la flotilla de marras.

Estrella roja, brillante y satinada, viviendo satisfecha e impertérrita entre el orín y la destrucción que la rodea;
Puerto de Murmansk, círculo polar ártico, cerca de la base de submarinos nucleares de la URSS, hoy Rusia, 2002 (José Antonio Carrera)

La flotilla turca diseñada para atacar a Isreal, aparentemente comandada por la Insani Yardim Vakfi (IHH), no es más que la última expresión del comunismo mundial en acción, pues que desde hace tiempo Israel es uno de sus más seguros banderines de enganche. (Aquí excelente informe en inglés e informe en español de lo ocurrido, desde la perspectiva de los hechos aparentes, que no es de lo que este post habla.)

Es cierto que puede presentarse como una acción islámica para debiltar a Israel, y desde luego tontos útiles islámicos han participado del juego, pero la provocación tiene todos los visos de una acción claramente comunista para acabar con uno de los pocos bastiones que en Occidente (sí, Israel es Occidente) siguen izando la bandera de la libertad. La incompatibilidad esencial entre islamismo y comunismo ya la resolverán luego, que por ahora el enemigo de tu enemigo es mi enemigo.

Pero no se crean. El ataque no solo es externo, también en el interior de Israel actúa y se desarrolla con fruición la peste comunista. En sus universidades pasa como en las nuestras, que la libertad de expresión solo se aplica a la libertad de expresión de los comunistas, nunca a quienes despreciamos esa corriente de pensamiento, pues que lo consideramos la mayor rémora que desde hace cien años deificulta a la Humanidad seguir su camino hacia la Singularidad.

Por supuesto, en este caso, como en tantos otros, lo de menos era la realidad de la política israelí sobre el abastecimeinto de Gaza. Esto no era más que la excusa para la guerra comunista contra la Libertad, precisamente su bandera de enganche preferida, también usada en este caso, pues que daba nombre a la flotilla de guerra y desgaste: dime de qué presumes y te diré de que careces.

Quienes ya tenemos más de medio siglo sabemos que nunca como ahora la libertad está más restringida en casi cualquier lugar del mundo. Cierto es que esa restricción ya no suele imponerse mediante la violencia física sino mediante los reglamentos que ininterrumpidamente nos instilan estado, estatismo para entendernos, en las venas.

Es cierto que hace tiempo que en Occidente hemos desistido incluso de aplicar las leyes que nos damos. Quiero decir, de aplicarlas a quienes nos atacan, a quienes atacan nuestra forma de vivir. Cualquiera puede retarnos incumpliéndolas a sabiendas de que si usamos los medios necesarios para hacerlas cumplir seremos atacados sin piedad por todo el vociferío comunista mundial, bien imbrincado en nuestras propias sociedades.

Hoy, más que nunca, solo me queda estar con Israel. Agradecer que al menos en este país todavía haya una mayoría que se resiste a rendirse al enemigo.

¡Gracias amigos sionistas!

PD. Un amigo me dice que a algunos eso del comunismo les parece rancio. Como os podéis imaginar, a mí no me lo parece. Hoy menos que nunca. Esa es precisamente su victoria, que se llegue a pensar que llamar a las cosas por su nombre sea rancio. Uno queda autodescalificado si los menciona por su nombre, por lo que son. Su triunfo es magnifico, pero a pesar de las críticas de los amigos, yo, que he bailado y alzado el puño con Cossío en los fiestorros de la Casa de Campo, en aquello del PCE, no voy a caer en la trampa. Las cosas son lo que son, e identificarlas es el paso imprescindible para abordarlas.

Pero he de reconocer que, cuando en alguna ocasión lo he oído en boca de otros, incluso a mí me ha dado esa sensación de ranciedad. La última vez cuando aquél Tamayo del PSOE madrileño, con su amiga, se rebelaron contra su partido y permitieron que Esperanza Aguirre acabara formando gobierno (menos mal, dicho sea de paso), alegando que lo hacían para defendernos de los 'comunistas' de su partido que, saltándose los compromisos electorales y de partido, planeaban una vuelta de tuerca política con esa tendencia.

Los comunistas, o socialistas ('socialismo real' dicen algunos, para distinguirlo de los 'socialismos ficticios', o sea, las socialdemocracias de varios tipos) como se han llamado siempre (con apellidos más o menos sonoros, marxistas, stalinistas, leninistas, maoístas, y otros cuantos istas, y sus coletillas de reformado, unificado, etc.) hoy prefieren, siguiendo las modas, asimetrías y corrientes sociales, ampararse (o esconderse) en eso de los anti-globalización o anti-sistema, la izquierda o las izquierdas, o izquierdistas o el extremismo radical de izquierdas o simplemente radicales, que también les gusta, pues, como dice Carlo Frabetti, amigo mío y uno de ellos, radical viene de raíz... hasta que llegan al poder, claro, pues entonces se dejan de tonterías y vuelven encantados y orgullosos a su ser: comunistas.

También usan otro seudónimo, activistas, más simple y, de cierta forma, insultante para los 'otros', pues que, por oposición, viene a llamarnos tácita y despectivamente pringados, parados, dejados y pusilánimes, cuando no cobardes.

Demonios, mi cabeza apenas funciona, se me olvidaba el más querido de sus seudónimos, uno esencial, pues que les encanta y, hasta cierto punto, les define: anti-imperialistas. Claro está, el Imperio es el capitalismo hecho carne en EEUU, con, desde luego, su imprescindible acólito Israel (algunos invierten los papeles, colocando a los useños como subordinados de los auténticos maestros, 'los judíos que oscuramente dominan el mundo") y bajo el dominio de las devastadoras multinacionales globalizadoras, cuyo único fin, bien conocido de todos, es acabar con el Planeta Tierra, como poco. En palabras de Ernest Sternberg (informe reseñado más abajo):
"The new ideology is most clearly identified by what it opposes. Its enemy is the global monolith called Empire, which exerts systemic domination over human lives, mainly from the United States. Empire does so by means of economic liberalism, militarism, multinational corporations, corporate media, and technologies of surveillance, in cahoots with, or under the thrall of, Empire’s most sinister manifestation, namely Zionism. So far there is no controversy—these points will be readily admitted by advocates as well as critics."
En el pasado, yo mismo los he llamado, y bien que me arrepiento, de otras maneras absurdas: oportucomunistas, neocomunistas occidentales y marxistas; socialistas versión 1.3.03 y religiosos neoizquierdosos; marxistas versión 1.0.3, socialistas marxistas vers.1.0.3 y, comunistas.1.0.3; y otras cosas.

Así, la mayoría de quienes abordan este suceso de la flotilla desde la perspectiva de la política occidental señalan con acierto la intervención comunista, aunque casi ninguno les menciona por su nombre; en su lugar hablan de la izquierda (o ¿Porqué la izquierda acumula tanto odio a Israel?, donde el articulista empieza "dejando claro que el ejército israelí abusó de la fuerza...", con estos amigos, ¿quién quiere enemigos?) o activistas radicales de la extrema izquierda y por ahí (también bobos o suicidas de Occidente). Serafín Fanjul dice progres, y lo cierto es que la mayoría de estos no son comunistas, pero son los tontos útiles ideales.

Yo creo que ha llegado la hora de llamarles por su nombre, sin eufemismos: comunistas. Que lo primero, hasta en la guerra, incluso en la asimétrica, es el verbo. A los tontos útiles se les puede seguir llamando progres, que ya no engañan a casi nadie.

Llamarles comunistas me parece esencial y estratégico para la lucha política básica que hoy hemos de encarar sin demora, incluso con independencia de si siguen al pie de la letra, o no, los postulados comunistas más ortodoxos. A los interesados en profundizar en lo que defienden los comunistas de hoy les recomiendo leer el informe de Ernest Sternberg (antes citado y al que más abajo os enlazo).

Si los comunistas han convertido a los 'otros' (todos los que no comparten sus posturas) en 'fascistas' (cuando se podrían contar con los dedos de una mano los auténticos fascistas que hay entre esos otros), a los 'otros' no nos queda sino responderles calificándolos de comunistas; al hacerlo seremos más justos que ellos con el fascistas que con tanta alegría y desparpajo como sinrazón arrojan a diestro y siniestro para ofender y anihilarnos.

Por fundamentales que sean, la audiencia no está para análisis profundos, pues que sus capacidades de atención y estudio son limitadísimas. Por eso es esencial responder con este sustantivo/calificativo sencillo de connotación todavía mayoritariamente peyorativa: comunista... que sirve bien como identificador básico, sencillo y claro y puede oponerse muy eficazmente al útil fascista que escupen los contrarios.

Muy PPPPPPPD Casi 60 horas después de publicar el cuerpo esencial de este email, y también después de la mayoría de las PD que siguen a ésta, leo lo que sigue y no me resisto a intercalarlo aquí en vez de llevarlo a su sitio natural al final del post:
"Los violentos activistas turcos forman el primer grupo de los embarcados. Pero más preocupante es la conexión occidental en el episodio, esto es, el segundo gran grupo: activistas profesionales europeos y americanos encuadrados en una iniciativa abiertamente proislamista que incluía, como ya sabemos, personas dispuestas a morir matando.

Además de los turcos y musulmanes residentes en otros países, y pertenecientes a organizaciones proislamistas, el grueso de la presencia occidental a bordo de la flota lo formaban activistas de organizaciones radicales antisistema y de extrema izquierda, habituales en movilizaciones y campañas de fuerte contenido antisemita, pero también comunista o antiglobalización. A este perfil políticamente ultraviolento y radical pertenecen los activistas, españoles, irlandeses o franceses, sorprendidos a bordo."
Es decir, estaré rancio, pero poco a poco se empieza a llamar comunistas a los comunistas y se les empieza a identificar - a ellos y a la ideología en sí - como el problema principal. El artículo de la cita: La conexión occidental, del GEES. Merece la pena leerlo, pues hace otras afirmaciones muy importantes.

Vuelvo a intercalar: 17 días días después del inicio del post, me siguen corroborando: Junto al rector Berzosa, Almudena Grandes apuesta por refundar la izquierda con las ideas de Lenin. Puede que algunos nieguen comunismo a Lenin, pero para los demás comunismo es, sin duda.

Y sigo intercalando, que cuando a uno le llaman rancio ha de examinar el asunto con cuidado, para traer a colación a Daniel Pipes y su artículo The Left's New Enemy: "Empire", del que reproduzco su inicio, y otro par de párrafos que vienen al pelo:
"We know what Marx, Lenin, Stalin, and Mao wanted (state control of everything) and how they achieved this goal (brutal totalitarianism); but what do their successors today want and how do they hope to achieve it? It's a curiously un-examined subject.

(...) To fight Empire's superior resources, the Left needs to ally with anyone else opposing it – notably Islamists. Islamist goals contradict the Left's, but no matter; so long as Islamists help fight Empire, they have a valued place in the coalition.

(...) He then asks the vital question: Will the Left's latest incarnation once again turn totalitarian? He finds it too early to answer definitely but points to several "totalitarian warning signs," including the dehumanizing of enemies and accusations of mass murder. He warns of an inflection point when left-fascists "stand true to their cataclysmic rhetoric and strap on suicide belts or take up arms to become martyrs." In other words, the dangers are real and present.
So much for those fashionable theories of two decades ago, trumpeted as the Berlin Wall fell, about the end of ideology. The Left retrenched after the fall of Leninism and now threatens humanity with a new version of its anti-Western, anti-rational, anti-liberty, anti-individualist ideology."
¿Acaso hay duda de que los citados Marx, Lenin... eran comunistas, como sus sucesores, que hoy se llaman de cualquier otra manera, por ej., 'izquierdistas', como dice Pipes? Éste analiza en su artículo un interesantísimo informe del profesor de la Universidad del Estado de Nueva York en Búfalo, Ernest Sternberg, Purifying the World: What the New Radical Ideology Stands For, en el que hallamos otro de los habituales seudónimos taquiyistas de los comunistas de hoy: 'radicales'. El resumen de este informe dice:
"The past decade has seen the coalescence of a new ideology that envisions social movements in a cataclysmic struggle against global capitalist Empire. Controlled by U.S. militarism and multinational corporations, in cahoots with Zionism, Empire contaminates environments and destroys cultures. Its defeat will bring about a new era of social justice and sustainable development, in which the diverse cultures harmoniously share the earth. Is this a totalitarian ideology? From fascist and communist precedents, we learn that lovers of renewed humanity are not sufficiently motivated by abstract ideals. They must also identify humanity’s enemy, the cause of all suffering. Equipped with a scapegoat, diverse communities can achieve solidarity through shared execration."
En un momento se pregunta What to Call It:
"To call this movement neo-this or neo-that, or to keep using hyphens is as tiresome as it would have been to say Darwinian-National-Neo-Romanticist Movement against International Plutocracy for what came to be known as Fascism.

Bernard-Henri Le´vy’s colorful terms (alongside ones already mentioned) include neoprogressivism, oxymoronic Left, cadaverous Left, and red fascism.Among other writers, too, the older term left-fascism has reappeared, having brief currency after the German philosopher Jurgen Habermas used it in 1968 to label young radicals willing to suppress speech, excuse Stalinism, and condone violence in opposition to the capitalist state. The term is now found in more elaborate forms, such as red-brown-green coalition, with the green referring to radical environmentalism or radical Islamism or both. The colors are arrayed in various sequences, sometimes with black thrown in for good measure, to refer to anarchism. Their combination is sometimes termed the ‘‘coalition’’ or, more tellingly, ‘‘synthesis’’ of the extremes. On the antifascist Right, David Horowitz calls it neo-communism and unholy alliance, the latter phrase referring specifically to the Left-Islamist axis. As for the movement’s proponents, they think of their cause as the anti-globalization (or ‘‘alter-globalization’’ or ‘‘no-borders’’) movement, eco-socialism, grass-roots globalism, global resistance, global justice movement, global intifada, transnational activism, protest networks, movement of movements, peace and justice movement, and coalition of the oppressed."
Yo no comparto la idea de Pipes de llamarles Fascistas de Izquierda, recuperando la denominación acuñada hace más de 40 años por Habermas. Nos haríamos un flaco favor, y ellos encantados, pues que una vez más les estaríamos encubriendo.

Por la misma razón, tampoco me parece adecuado usar el world purificationism por el que opta Ernest Sternberg, aunque me parezca atinado el aire semireligioso que lo envuelve, como me parece correcta su afirmación de que "Purification is just now emerging from the post-communist ideological swamp," salvo que me sobra el post que antecede a comunista. A mi alrededor, los comunistas de antes que hoy no son de derechas están integrados en estos movimientos... sin haber cambiado esencialmente sus convicciones ni sus costumbres ni sus demonios ni sus santos.

Lo suyo es llamarles lo que se sienten y son: comunistas, sin ni siquiera anteponerles el neo que sugiere Horovitz. Eso sí, hay que ser conscientes de que son comunistas del siglo XXI, que ellos también usan móviles, internet e ipods, claro.


PPPPPPPPPD Mucha más adelante, el 24 sep 2010, mi respetada Caroline Glick escribe sobre la Izquierda, What the Left is really after, cuyo enlace dejo aquí como referencia:
"In a thousand different ways, the public was told that the Left is on the side of tomorrow. It is the home of optimism. If you want a cheery future, if you want to party all night long and never get a hangover, the image-makers told us the Left is the place to be. (...) The Right was angry. The Left was happy. The Right was the party of war. The Left was the party of peace. The Right was suspicious and tribal. The Left was optimistic and international."
PPPPPPPPPPPD Meses después, el 21 oct 2010, con ocasión de las algaradas que las 'izquierdas' andan montando en Francia, los del GEES dicen:
"El socialismo real –cien millones de muertos– cayó derrotado junto al Muro de Berlín, pero el socialismo "ficticio" –cien por cien de deuda pública–, se está resistiendo a irse al basurero de la historia."
PPD (aquí ya sigo el orden natural de las PD, una vez coladas e intercaladas las anteriores): Y esto ocurrió en el Parlamento israelí tras lo de la flotilla:
"... el presidente de Jadash (comunistas), Mohammad Barakeh, dijo: 'Apoyamos a nuestra colega, la diputada [Joanin] Zoabi, [la diputada israelí árabe que iba con la flotilla] y consideramos nobles sus acciones, ya que estaban dirigidas a levantar el bloqueo de una nación entera'"
Lo mismo en inglés, en el periódico de los socialistas en Israel:
"Hadash-Ta'al MK Mohammed Barakeh called the Israeli government 'a gang of pirates' ... 'The two people responsible for the crime ran out of the room,' said Barake regarding Netanyahu and Barak. 'We stand behind our friend Mohammed Zeidan, the head of the Arab Higher Monitoring Committee, and of course our friend MK Hanin Zoabi, we see their acts as noble deeds.'"
Aquí otro relato en inglés de lo acontencido en el Knesset.

PPPD "Así, el terrorismo palestino despertó una extendida simpatía en Occidente, en gran medida gracias al apoyo del aparato propagandístico comunista: sus exigencias se presentaban como una cuestión de justicia, y sus métodos como producto inevitable de la inmensa opresión sufrida." Cita del artículo Amigos de un segundo Holocausto, de Pío Moa.

PPPPD Imprescindible el informe preparado por MEMRI sobre los participantes de la flotilla... aunque insisto en la tesis de este post, lo más dañino no son los islamistas

PPPPPD Aunque es uno de quienes sostiene lo que niega este post ("Acabado el otro gran mito del siglo XX, el del proletariado universal, ...") merece la pena leer El estado de Israel de Horacio Vázquez-Rial (suplemento Ideas, LD), en donde dice:
"Mientras estén entretenidos en odiar a los judíos, no molestan y, de paso, hacen un trabajo."


Y para los interesados en legalismos y tecnicismos, una nota que me llega desde ASEI, aunque no estoy seguro ni de que sea relevante ni, de serlo, aplicable:

El abordaje tuvo lugar dentro de la Zona Económica Exclusiva de Israel (a menos de 200 millas náuticas); por lo tanto no son aguas internacionales como dice la prensa.

Manual de San Remo sobre el Derecho Internacional aplicable a los Conflictos Armados en el Mar

(Tomado de Derecho Internacional relativo a la conducción de las hostilidades, CICR, 1996)

SECCIÓN II - MÉTODOS DE GUERRA

Bloqueo

93. Un bloqueo deberá declararse y notificarse a todos los beligerantes y Estados neutrales.

94. En la declaración se puntualizará el comienzo, la duración, la localización y la extensión del bloqueo, así como el plazo en el cual las naves de Estados neutrales podrán abandonar el litoral bloqueado.

95. Un bloqueo ha de ser efectivo. Que un bloqueo sea efectivo es cuestión de que se aplique de hecho.

96. La fuerza encargada de mantener un bloqueo puede estacionarse a la distancia que determinen las exigencias militares.

97. Un bloqueo puede imponerse y mantenerse mediante una combinación de métodos y medios de guerra legítimos, siempre que esta combinación no dé lugar a actos contrarios a las normas enunciadas en este documento.

98. Podrán ser capturadas las naves mercantes de las que se tengan motivos razonables para creer que violan el bloqueo. Las naves mercantes que, tras previa intimación, ofrezcan manifiestamente resistencia a su captura podrán ser atacadas.

99. Un bloqueo no debe impedir el acceso a los puertos y las costas de los Estados neutrales.

100. Un bloqueo debe aplicarse imparcialmente a las naves de todos los Estados.

101. El cese, el levantamiento temporal, el restablecimiento, la extensión o cualquier otra modificación de un bloqueo deben declararse y notificarse según lo dispuesto en los párrafos 93 y 94.

102. Está prohibido declarar o establecer un bloqueo si:
a) éste tiene como única finalidad hacer padecer hambre a la población civil o privarle de otros bienes esenciales para su supervivencia; o
b) el daño causado a la población civil es, o es previsible que sea, excesivo en relación con la ventaja militar concreta y directa que se espera del bloqueo.

103. Si la población civil del territorio bloqueado está insuficientemente abastecida de alimentos y otros bienes esenciales para su supervivencia, la parte bloqueadora debe permitir el libre paso de víveres y otros suministros esenciales, sin perjuicio:
a) del derecho a fijar las condiciones técnicas, incluido el registro, bajo las cuales se permitirá dicho paso; y
b) de la condición de que la distribución de esa asistencia se haga bajo la supervisión local de una Potencia Protectora o de una organización humanitaria que ofrezca garantías de imparcialidad, tal como el Comité Internacional de la Cruz Roja.

104. El beligerante que imponga el bloqueo deberá permitir el paso de suministros médicos para la población civil y para los militares heridos o enfermos, sin perjuicio del derecho a fijar las condiciones técnicas, incluido el registro, bajo las cuales se permitirá dicho paso.
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