Sunday, March 14, 2010

El 11-M se escribe en francés

No puedo evitar alegrarme. Sabéis que casi desde el principio sostuve que el 11-M era cosa francesa.

Desde entonces, solo muy levemente se ha venido apuntando públicamente (otra cosa habrá sido en privado) la participación de estados extranjeros en la dirección del 11-M.

Hoy, con toda claridad, Jesús Cacho lo escribe en su Confidencial (no vendría de más que se paseara por lo que al tiempo y en su mismo periódico escribe J.C. Escudier bajo el deleznable título -su contenido es aún más deleznable- Cómo seguir vendiendo periódicos a costa del 11-M). Dice Cacho, que no Escudier:
"Los atentados siguen despidiendo el mismo tufo que exhalaban pocos días después de ocurridos: operación típica de servicios secretos, en cuyo abecedario figura la posterior eliminación física de los autores de la matanza (Leganés) para borrar pistas. ¿Servicios secretos extranjeros con apoyos puntuales internos, o viceversa? La pregunta clave sigue siendo esta: ¿quién marcó la fecha para volar los trenes justo tres días antes de unas elecciones generales?"
Ya solo falta que quienes se van atreviendo a asomar la patita dejen de refugiarse en la barrera y usen el seso y el verbo para presentar las hipótesis más lógicas, quiero decir, la hipótesis lógica que explica el atentado 11-M, con la intervención de servicios secretos y todo: lo pergeñó Francia, la de la grandeur que estaba en un trís de perder, con la ayuda ancilar del humillado del Perejil, patio trasero de aquélla, que con ello tenía mucho que ganar en ambas orillas del Atlántico y del Mediterráneo, e incluso en los golfos arábigos.

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