Saturday, November 28, 2009

Israel existe


Con nuestro trazo gordo habitual, es cosa común entre nosotros identificar a los judíos con Israel, además de creer que todos los judíos son iguales, avaros mataniños, para entendernos.

Ambas apreciaciones son imbecilidades obvias, pero bien acendradas entre el común nuestro. En principio parece tontería ponerse a contestar tal sarta de majaderías, pues quienes las han hecho suyas o son gente aviesa o incapaces de entender lo más obvio y, por tanto, apelar a su razón parece un sinsentido.

Más importante me parece destacar otro par de obviedades: (1) Israel existe y (2) hay muchos que quieren que deje de existir (como avanzadilla en la guerra para acabar con los colono-imperialistas occidentales, esto es, nosotros, y cumpliendo con su deber de yihad, pilar islámico, al que, curiosamente, se adhieren con fruición muchísimos de esos mismos occidentales, tontos útiles como nunca ha habido otros).

Y no pocos de ellos están dispuestos a usar cualquier medio para alcanzar su objetivo, empezando por algunos de los países de su entorno, incluyendo a las autoridades palestinas (el primer paso para anihilar al otro es negar su misma existencia, mejor si desde la más temprana educación), y no solo a los terroristas del Hamás.

Y otra obviedad: los estados se arrogan el uso exclusivo de la fuerza a cambio de obligarse a garantizar la seguridad de sus ciudadanos. Y, repetiré lo obvio, Israel es un estado, por lo que al defenderse solo cumple su obligación más básica.

Por tanto, es casi inconcebible que sistemáticamente se identifique a Israel con el mal, cuando no hace sino defenderse de quienes proclaman a los cuatro vientos que quieren hacerlo desaparecer del mapa, de quienes no dudan en parapetarse tras sus propios hijos y enfermos para atacarlo y lograr que, al defenderse, pueda ser acusado de mataniños.

Pero entre nosotros lo inconcebible ocurre y se impone y las obviedades se eluden con absoluto desparpajo y hasta el punto de que a quienes osamos alzar la voz para denunciar la desnudez del rey se nos incluye inexorablemente entre los odiados mataniños.

Qué se le va a hacer, solo nos queda apechugar con el sambenito y seguir levantando la voz, que, por mucho que los occidentales nos empeñemos en acabar con nosotros mismos, algunos sucumbiremos, si es que hemos de sucumbir, chillando.

A mí no solo no me ofende que se me ponga al lado de los israelitas sino que me honra, me hace sentir bien, me gusta la compañía (a las imágenes me remito).



Larga vida a Israel.

PD El servicio Google Alertas me trae hoy, con cinco meses de retraso, el recuerdo del Manifiesto con el que ASEI y la Federación de Comunidades Judías de España nos conocaron a manifestarnos el pasado 27 de julio ante la embajada de Israel: Por el derecho de Israel a existir

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