Saturday, December 01, 2007

la invulnerabilidad o la presunción idiota del idiota


la adolescencia y la juventud se diferencian de la infancia y la madurez por, sobre todo, la sensación de invulnerabilidad que las domina. sensación hoy fomentada muy activamente; incluso prolongando artificialmente la edad juvenil.

esa sensación, comprensible por demás, es absurda y, al grado que se extiende, en profundidad y en el tiempo, extraordinariamente peligrosa: quien se siente invulnerable es capaz de las mayores insensateces, y propenso a caer en ellas.

a menudo, resulta imposible entenderse por nuestra incapacidad para comprender (y, por ende, compartir) el significado (y los conceptos que lo sostienen) de las palabras que usamos: a veces por pura ignorancia, otras por divergencia de comprensión. el epítome ejemplar es el concepto religión/dios.

lo primero que viene a la cabeza al hablar de dios/religión es la palabra fe, con su doble vertiente de creencia no sustentada en hechos empíricos constatables y de acto de iluminación, esto es, de sabiduría recibida graciosamente de un generoso emisor.

pero inmeditamente, o casi, el utilitaismo humano nos lleva a preguntarnos ¿y eso para qué vale? y, claro está, no resulta difícil respondernos: para organizarnos, para convivir... mejor.

y así llegamos al nudo gordiano, al bien y al mal, pues que lo mejor exige lo peor, como la organización aspira a resolver, y antes entender, las reglas que determinan ese bien/mal.
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