Monday, November 14, 2005

pavada

el pavo, querido jaime, estuvo a la altura. no entraré en detalles por no fomentar nuestro afán carnívoro, pero lo pudimos satisfacer. susan se me entristeció un poco, pero yo no creo que fuera tan malo hablar un poco de política. realmente creo que el momento lo exige. no podemos consentir que los niños mal criados y los egoístas más interesados nos gobiernen con aforismos declarativos, reclamativos e inconsecuentes. cuantas más pavadas les oigo, más creo que adoran a dios, muy a su pesar, pues lanzan premisas solo útiles en el paraíso celestial. el diseño del pavo que nos acompaña es de mario durán.

el hombre es el hombre es el hombre es el hombre por más que millones crean que a la luna se llega soñando, solo soñando.

como en seguida veréis, cubolibre está sembrado. es tanto el grano, su grano, que estoy por cambiar el título de este blog y llamarlo las cubocosas que vienen solas.
en cualquier caso, su reflexión es importante, desde luego.
el verbo, las ideas, la responsabilidad, de todo eso habla la nueva cubocosa dejada por cl.

ahí os la dejo, con su título y todo, acompañada por susan, que ese 8 de octubre cumplía años en las cabezuelas, y josé maría, que a punto le regaló las prometidas aceitunas, del árbol. ahora ya están sabrosamente exquisitas, ricamente amargas y partidas, ummmmm. y además susan se ha puesto bien cachas, trasnportándolas, partiéndolas una a una, trasegando la tinaja, primero a diario, joder. hasta su sazón. con sus ajos, romero, tomillo, con su agua y su sal y todo.... los botes hay que acopiarlos, con previsión,y hacerles sus etiquetas, con sus fotos, textos, materiales, y los adornos, la tela, los lazos,... jose maría las crió, con esto y lo otro y lo de más allá, dándoles lo mejor que pudo, maquinaria, herramientas, abonos, tratamientos, durante años, plantó los arbolitos, y los mimó sin desmayo, ni aun si él mismo desmayaba, durante años, y cuidó su tierra y los animalitos que la rodean y vendió cosas para poder pagar todo eso y comer y demás. y, claro, mucho antes de disfrutar las exquisitas aceitunas que ahora regalan a los amigos, ambos, junto a muchos otros, tuvieron que poner su sueño e ilusión en el empeño, pero sobre todo tuvieron que ponerle su esfuerzo y su dedicación. así, claro, nuestra satisfacción, la de todos los intervinientes es muy grande, más grande la de quienes más hicieron pero también de quienes más comimos, que lo cierto es que a mí me vuelven loco... sobre todo con buen pan candeal, sin más. ya. ummmmmmmm!

las cosas, se trata de cubocosas, solo le llegan solas al cl. habrá que averiguar qué coño de cosas son las cubocosas. y ahora sí de verdad, os dejo con el cubolibre



¡¡¡QUÉ PELI...!!! (Diálogo imaginario pero no improbable)

Suena un teléfono
-Hola
-Oye tío, soy Z, ¿quieres venirte mañana a la noche y comernos una peli?
-Ja, ja, me gusta esa manera qué has tenido de decirlo
-¿Qué manera?
-Esa de decir comernos una peli en vez de, ver una peli
-Es que he dicho comernos una peli porque de eso se trata, vamos, que si la quieres ver la vas a ver en el plato, pero la invitación es a comérnosla
-...Pero tío, ¿se te ha ido la olla?
-¿Por qué lo dices? la peli tiene la carne muy tierna
-Joder, tío, ¿una película, la carne tierna?
-Es que no hablo de una película, hablo de una pelícana

La probabilidad de ocurrencia de este diálogo es casi inevitable. Ya sólo decimos la mitad, no sólo de las palabras, sino incluso de las ideas. Y lo peor es que las mitades que decimos encajan perfectamente con las mitades que los otros imaginan. Porque decir sólo la mitad tiene un sabor desenfadado, descomprometido. Llegar al final, aún cuando brevemente, es de mal gusto, como de paleto.
Pero el final se instituye, a pesar de nuestra intención por evitarlo, porque el hombre ha evolucionado desde el juego hasta la seriedad y no hay nada más serio que el final de las cosas. Y el final que resulta de esa construcción "a medias" es, por lo menos, peligroso. Quizás no lleguemos a comernos la película pero es muy difícil que dudemos en ponerla al horno y organizar un follón de miedo.
Vamos, que la situación es peli, pero que muy peli...!!!!
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