Friday, November 25, 2005

cuestión de forma

retratado como un rey, a su vida me estoy acostumbrando, pues la llama del cubolibre sigue iluminando con intensidad y me ahorra cualquier tentación de laboriosidad propia. lo asombroso es que, según afirma el interesado, las cubocosas le vienen solas, con su título y todo.

No, Sr. Umbral, usted tiene razón pero se equivoca. Con la izquierda en el Poder no valen ni el flematismo ni la mala leche. A la izquierda no la va a derrotar la derecha, ni la brillantez beligerante del Sr. Rajoy. Eso sería una verdad a lo Hollywood y todos sabemos que a la realidad no le gusta el cine. Ya lo advertía Huizinga, es asunto de sentido lúdico, ése que perdieron “Los ideales del trabajo, de la educación y de la democracia”, o sea, la sociedad cuando se puso seria.
La batalla final (que va a llegar sin dudas) será entre la izquierda y la hizquierda, entre la isquierda y la iskierda, entre la yskierda y la…, y así sucesivamente.
La derecha, para bien o para mal, agrupa a los satisfechos. Pero la Otra (que ya no sabe uno cómo la va a escribir), la Otra es múltiple, plural (como a ella le gusta definirse ahora). Agrupa a los insatisfechos, que parece que son mayoría. Ellos son como la política en negativo, los matices infinitos de la diferencia en off.
Pero ellos, que han ganado el Poder porque todos sabíamos desde pequeñitos que la o es gorda y la i es flaca, se irán pidiendo cuentas (que ninguno va a perdonar al resto, ni a cuenta de favores pasados o futuros, como la Caixa). Así el Tripartito terminará en Trifulca, B-ETA-suna le dará de bofetadas a Ibarretxe, los Hamas matarán a los Al Aqsa y viceversa, los Al Queda acabarán defenestrando a los suníes, y hasta UBU Chávez será internado de urgencia con Castritis.
No hay otra manera de conjurar esta pandemia del fracaso irredento que el exterminio mutuo. No le van las vacunas ni los laboratorios. Y mucho menos los discursos inteligentes e iracundos aunque haya que seguirlos haciendo por aquello de: nada peor que no hacer nada.
Ahora Castro fabrica el quincuagésimo plan de reanimación de su cadáver, y no será el último. Porque la Otra ha logrado la proeza de vivir en concubinato con un cadáver, sin morirse. Ocultando los desórdenes de casa, los maltratos de-generados (que ninguno denuncia), están las banderas de siempre, que siguen haciendo llorar a los adoradores de la noexistencia pacífica.
Porque la agrupación de las insatisfacciones, su puesta en común, no conduce a la satisfacción sino todo lo contrario. No hay nada peor que la felicidad o la justicia en estado propositivo. Ideologizar el conflicto sólo termina nacionalizando el conflicto, que es como dividir el conflicto en pedacitos. Y ya ve usted cómo cotiza la nación en el mercado político.
La polític-Otra, igual que la arquitectura, han descubierto el atractivo de la forma blanda. Después de todo sólo se han tomado en serio a Salvador Dalí. Pero la forma blanda era surrealista y nadie sabe cómo cojones la va a construir.
Mientras esperamos la confrontación final, aproveche usted, Sr. Umbral, y póngase cómodo. Pero, eso sí, elija bien la forma blanda en la que va a tumbarse. Yo, usted, me quedaría con el colchón de plumas.
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